«Ferrocarriles, tranvías, teléfonos y por lo menos el 50 % del capital de los establecimientos industriales y comerciales es propiedad de extranjeros… Todo eso explica por qué en un pueblo exportador de materias alimenticias puede haber hambre: ha comenzado a haber hambre.
Es que ya al nacer el trigo y el ternero no son de quién los sembró o los crió, sino del acreedor hipotecario, del prestamista que adelantó los fondos, del banquero que dio un empréstito al Estado, del ferrocarril, del frigorífico, de las empresas navieras… de todos menos de él”
Hombre de genio y gran patriota, injustamente olvidado.